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Hable con la persona que usted va a cuidar. Pregúntele qué
necesita. Si usted está nervioso por cuidar de ellos, dígalo
y manifieste sus temores.
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Hable con el personal medico que sepan del caso del paciente y pídales
mayor información y orientación.
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Obtenga información clara y por escrito acerca de los medicamentos
y el cuidado que debe proporcionar. Pregunte qué hace cada medicamento
y que efectos secundarios se puede anticipar.
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Considere la posibilidad de que usted y su paciente participen en un
grupo de apoyo (GAM) o de que usted hable con un consejero ya que cuidar
a una persona enferma puede ser muy difícil, tanto emocional como
físicamente. Hablar al respecto con alguien que tenga el mismo
tipo de problema puede ayudar a veces.
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Cuídese. Usted no puede cuidar a alguien si usted está
enfermo/a o molesto/a. Descanse y haga los ejercicios que necesita para
poder continuar. Usted también necesita realizar actividades de
su agrado, como visitar a sus amigos y familiares.
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Las personas que tienen SIDA deben cuidar de sí mismas mientras
puedan.
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Necesitan ser y sentir que son lo más independientes posible.
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Necesitan controlar sus propios horarios, tomar sus propias decisiones
y hacer lo que deseen en la medida de lo posible.
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Ellos deben diseñar su propio programa de ejercicios
y su plan de nutrición.
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Además de consultar al médico con regularidad, muchas
personas con SIDA hacen un esfuerzo para mantenerse saludables alimentándose
bien, durmiendo lo debido, haciendo ejercicio, orando o meditando, etc.
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Si la persona a la que usted cuida tiene una actividad que le ayuda,
alíentele a practicarla.