Buenas tardes, doctor Tejada, gracias por concedernos esta entrevista, ¿puede contarnos algunos detalles de su vida preuniversitaria?
Al contrario, gracias por tener esta oportunidad de compartir experiencias de mi vida. Mis estudios escolares los cursé en el Colegio Serafín Filomeno en Moyabamba, Departamento de San Martín; mis padres eran maestros de educación primaria y recibí siempre de ellos el aliciente para seguir estudiando a pesar de las limitaciones económicas. Fui el primer alumno en secundaria, brigadier de la clase, lo cual me daba la oportunidad de ingresar a alguna de las tres escuelas de las Fuerzas Armadas, sin embargo, también pensaba en el sacerdocio.
¿Y cómo se animó a ser médico?
En esos mismos años, diagnosticaron a mi madre en Moyobamba de leucemia mieloide crónica, la cual fue confirmada en Lima. Quedé impresionado del conocimiento del doctor Alpino Acosta, médico general, cirujano, profesor de matemáticas, geometría y trigonometría en mi pueblo, quien le hizo el diagnóstico y llevó el tratamiento, vivió nueve años más, pero esta cercanía a la enfermedad me hizo pensar en la posibilidad de ser médico.
¿Dónde decide estudiar?
Bueno, vengo a Lima, postulo el 58 pero no logro ingresar, durante ese año estudié Ingles, Italiano y Portugués, este último en la embajada del Brasil, gané una beca que otorgaba el Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil para viajar por un mes a dicho país; también estudié mecanografía y taquigrafía para poder trabajar y ayudarme, lo cual hice en una compañía que preparaba documentos financieros. Vuelvo a postular el 59, ingresando al primer año de premédicas en San Marcos, ahí conocí a José Torres, Augusto Mispireta, Juvenal Sánchez, Abraham Caplivsky, entre otros compañeros, cuya amistad conservo. Eran años universitarios politizados, el cogobierno, durante el segundo año hubo una huelga de varios meses, era frustrante para mí y mi familia por lo que exploré la posibilidad de continuar mis estudios en el Brasil, hice un préstamo y viajé, estuve en Río de Janeiro y Sao Paulo, sin embargo mantenía correspondencia con José Torres quién me informaba del progreso de la formación de una nueva Universidad, la que sería posteriormente la Universidad Peruana de Ciencias Médicas y Biológicas, hoy Universidad Peruana Cayetano Heredia. Es así que decido regresar, me reincorporo a San Marcos esperando que inicie sus actividades la nueva Universidad como lo aseguraba el doctor Hernán Torres, padre de José, durante ese tiempo el doctor Torres me presenta al doctor Gustavo Luna Vértiz, quien nos invita a la Clínica Anglo Americana para que nos familiarizemos con los procedimientos de microbiología y patología, posteriormente cuando ingresamos a Cayetano, el curso de Histología nos pareció fácil.
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