Entrevista al Dr. César Torres Zamudio, Profesor Emérito de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y Ex Decano de la Facultad de Medicina Alberto Hurtado.
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¿ Cómo decidió estudiar medicina, doctor Torres ?
Nací en Ascope, La Libertad, desde muy temprana edad viví en Trujillo, tuve en esa ciudad la oportunidad de conocer a una enfermera quién me mostró la forma de trabajo hospitalario, también recuerdo a un familiar cercano que hizo un cuadro apendicular con peritonitis, estuvo hospitalizado dos meses, felizmente se recuperó, tratamientos heroicos ¡sin antibióticos! Iba todos los días al hospital, familiarizándome con la labor médica. Mi hermano mayor,decidió estudiar medicina; los hermanos mayores siempre son un ejemplo y yo seguía sus estudios de medicina, paso a paso y a distancia. Posteriormente vine a Lima a estudiar en la única facultad que existía en esa época, es decir San Fernando.
¿ Qué recuerdos tiene de su época de estudiante de medicina ?
Bueno, recuerdo claramente al profesor Palma y sus clases de Anatomía, afrancesado, llegaba muy bien vestido al Anfiteatro con los docentes, impresionaba a los estudiantes. En clínica, a partir del tercer año me tocó ir al Hospital Loayza , donde conocí al profesor Alberto Hurtado que era jefe de la cátedra de Fisiopatología, al profesor Humberto Aste que enseñaba la parte de Endocrinología con una minuciosidad y con bastante información, que nos preguntábamos ¿ cómo puede saber tanto ?. En el Hospital Dos de Mayo donde roté posteriormente el atractivo era el curso de clínica médica con el profesor Sergio Bernales, muy exigente con los docentes y con los alumnos, nos hacía estudiar mucho pero al final lográbamos aprender y alcanzar los objetivos del curso, cuando éste terminaba había un agasajo para el doctor Bernales, donde mostraba su lado humano y no se mostraba severo, que era la única faceta que conocíamos de él. En el Loayza conocí al doctos Carlos Monge Medrano, considerado uno de los grandes médicos del Perú y a su hijo, el doctor Carlos Monge Cassinelli , estudiante brillante con quien tuve la oportunidad de trabajar en el área de nefrología, en ese tiempo los especialistas se autoformaban, nosotros leíamos el Tratado de Fisiología Renal de Homer Smith ¡ un volumen de mas de 1000 páginas !, ya no salí de la nefrología. Sin embargo, mi tesis estuvo relacionada con gastroenterología por un consejo que recibí del doctor Rodrigo Ubilluz, uno de los alumnos predilectos del doctor Monge Medrano, el tema era estudiar la cantidad de grasa fecal que eliminan las personas normales en Lima.
¿ Qué decide hacer cuando termina sus estudios médicos ?
Ingresé a trabajar como profesor auxiliar a dedicación exclusiva en San Fernando, luego se producela crisis universitaria en los años 60 y 61, siendo uno de los docentes renunciantes que formamos la Asociación Médica de Docentes Cayetano Heredia, siendo fundador de la nueva universidad que ahora es nuestra Alma Mater, como lo fui después del Hospital Docente Cayetano Heredia. Comencé en el curso de clínica médica, en medicina general y nefrología, también participaba en el curso de fisiología renal que estaba a cargo del doctor Hurtado.
¿ Qué tiene presente del doctor Hurtado ?
El doctor Alberto Hurtado es el ejemplo de una persona dedicada a la vida académica y la investigación, en San Fernando consiguió una ayuda valiosísima para esta área y había iniciado el proceso de reforma de la educación médica, alrededor de él había un grupo numeroso de profesores que hacían una vida académica intensa y que también investigaban. Fue uno de los gestores de nuestra Universidad y su primer Decano de Medicina.
¿ Cuando sale al extranjero ?
Logré una beca de la Fundación Lilly para hacer un “ Research Fellow” en la Universidad de Illinois, en el Hospital Presbiteriano de la ciudad de Chicago, trabajé con uno de los pioneros de la biopsia renal, el doctor Robert Kark , que permitió hacer diagnósticos precoces de la enfermedad renal, trabajé en la sección de obstetricia, evaluamos la función renal en el tercer trimestre del embarazo normal en las que se encontró un incremento de la filtración glomerular y una disminución del ácido úrico en sangre, este trabajo fue publicado en una revista americana. A mi regreso continué trabajando en el Hospital Loayza.
¿ Un comentario sobre su vida profesional ?
Bueno, en el Hospital Loayza trabajé ad honorem, se llamaba en ese tiempo “asistente libre”, pero esta condición no impedía que se pudiera pasar visita y recetar, en esa época trabajamos con un riñón artificial, diseñado en el laboratorio de Investigaciones que presidía el Dr. Monge Cassinelli, con el valioso concurso de los hermanos Whittembury. Realizamos numerosas hemodiálisis en canes, recibíamos la ayuda de los cirujanos, doctores Victor Baracco y Carlos Vidal para canular los vasos de los animales. Tuvimos la oportunidad de hacer la primera hemodiálisis en el Perú, en 1957, en una paciente con insuficiencia renal aguda post-parto, muy sobrehidratada que falleció al día por insuficiencia cardiaca intratable. Ingresé por concurso al Hospital del Rimac, ahora Cayetano Heredia, en 1968, Con el apoyo de la industria farmacéutica conseguimos un nuevo riñón artificial. Paralelamente seguí trabajando con el Dr. Monge Cassinelli en su laboratorio de investigaciones en la Universidad; nos asignaron un ambiente en el tercer piso del pabellón central y nosotros mismos pusimos las losetas y lo tabicamos, me costó una lumbalgia que me duró varias semanas, en esos años organizamos la residencia escolarizada de nefrología.
¿ Acerca de su actividad como Decano de la Facultad de Medicina ?
Empecé como Decano en 1984, siendo posteriormente reelegido. Presidí la Comisión de Medicina Comunitaria integrada por profesores de las Facultades de Estomatología y de Ciencias. El trabajo lo desarrollamos en la zona norte de Lima y en la zona centro del País, especialmente en las ciudades de Huancayo, Jauja, Tarma, Pozuzo, Oxapampa, La Merced . Tuvimos muchas dificultades porque en esa época el terrorismo impuesto por Sendero Luminoso era inmanejable. Otra labor de ese tiempo fue el intenso trabajo en la reforma curricular médica, el objetivo era que el médico que egresara debía tener una formación de medicina general integral, que le permitiera brindar una atención de calidad a la comunidad. Recibimos apoyo de la OPS por intermedio del doctor Carlos Vidal que era funcionario de recursos humanos en Washington. Hicimos varios seminarios talleres y formamos una comisíón de profesores que hicieron propuestas importantes, debiendo destacar el apoyo que recibí de los profesores Jorge Berríos y José Luis Calderón. La reforma curricular fue una tarea en la que estuvieron involucrados todas las Facultades de Medicina del País. Hicimos varias reuniones de Decanos en Lima, Arequipa, Ica, Trujillo y Piura, con el apoyo decidido del Doctor Purcallas, funcionario de la OPS de Lima. Otra tarea que desarrollé fue el proyecto que permitió la creación de la Clínica Médica Ambulatoria apoyado en todo momento por el Rector Profesor Alberto Cazorla. Recibí la colaboración invalorable de los profesores Enrique Cipriani y Oscar Situ. Uno de los propósitos fue estimular para que los profesores se quedaran, luego de sus horas asistenciales y docentes, en su lugar de trabajo y que tuvieran un ingreso adicional por ésta actividad. Así mismo iniciamos y llevamos adelante el proyecto de creación de la Revista Médica Herediana, que se hizo realidad poco tiempo después, gracias al apoyo indesmayable de los profesores Armando Silicani, Juan Miyahira, Alejandro Bussalleu y Armando Calvo. Debo mencionar también que durante los seis años que estuve en el Decanato recibí el apoyo del profesor Luis Pró, quien se desempeñó como Secretario Académico.
¿ Podría hacernos una reflexión sobre nuestra Universidad ?
La Universidad ha crecido enormemente, Hay ahora 8 facultades, el número de estudiantes es también mucho mayor, esto genera que las relaciones y comunicaciones entre los diferentes estamentos se han hecho más complejas, pero los propósitos iniciales de formar profesionales de alta calidad se han mantenido y las actuales autoridades están cumpliendo exitosamente con sus responsabilidades educativas y administrativas. Esto asegura que el alumno siga teniendo una formación básica de primer nivel sin perder la parte humanística, así como una buena enseñanza clínica en los hospitales, sin embargo la infraestructura hospitalaria actual es deficiente y urge mejorarla. Esta tarea le compete al Ministerio de Salud, a la Seguridad Social y también a las universidades que utilizan los campos clínicos. La situación es difícil pero espero que el esfuerzo mancomunado de las instituciones mencionadas permita lograr una solución progresiva.
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