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PRESENTACIÓN

  ¿POR QUÉ ELEGÍ CAYETANO?  

Cuando yo empezaba mi segundo año de secundaria, había gran agitación universitaria en el país. San Marcos era el campo de batalla donde se presionaba al Congreso para la aprobación, y luego al ejecutivo para la promulgación de la “Ley Sánchez”. La única facultad de medicina del Perú, San Fernando, hizo unas atingencias al proyecto y consiguió que al promulgarse la Ley 13417 “que hacía legales el tercio estudiantil, la asistencia libre, la cátedra paralela, el pasaje universitario”, el artículo 34 dispusiese que dado el carácter especial de los estudios de medicina, esta facultad continuaría rigiéndose por su estatuto interno.
Mis hermanos mayores (universitarios), eran entusiastas partidarios de la Ley y ridiculizaban las objeciones a la misma que hacían don Honorio Delgado, don Alberto Hurtado y don Hernán Torres. Decían que con esa Ley los estudios serían superiores y los estudiantes serían mejores profesionales que sus profesores. Mi mamá comentó una vez: “sólo falta que la Ley Sánchez nos obligue a colocarle una corona de oro a los universitarios”. Yo le pregunté ¿por qué?, y me dijo: “medicina se estudia en 9 años, tu hermano lleva 8 en la universidad y no está ni a la mitad de su carrera, por tanta huelga”. Ella era bachiller en Botánica.
Al año siguiente la huelga seguía y el debate era solamente sobre el artículo 34. Luego de presentar al Congreso un proyecto para derogar el citado artículo, los estudiantes presionaban hasta con huelgas de hambre para que se apruebe y promulgue la derogatoria. Los profesores de la Facultad de Medicina amenazaron con renunciar si eso se producía. Mi hermano comentó: “que se vayan esos viejos reaccionarios”. La prensa mostró muchas imágenes de universitarios quemando omnibuses (que no cobraban pasaje universitario), alumnos de medicina agrediendo a los profesores que no les permitían el ingreso al Consejo de Facultad. Y la huelga seguía. Por fin la Cámara de Diputados decidió aceptar la interpretación que proponía el Senado, que en la práctica derogaba el artículo 34. Los profesores hicieron efectiva su renuncia.
Me llamó la atención que un grupo numeroso de estudiantes de medicina se solidarizasen con sus profesores en una declaración a la opinión pública de agosto de 1961. Días después se aceptaba la renuncia de los profesores de San Fernando.
Don Honorio Delgado, presidente de la Unión Médica Docente Cayetano Heredia, inició las gestiones para fundar una nueva universidad. A fines de agosto, un grupo de estudiantes se presentó en el programa de televisión Scala Regala a recaudar fondos para la fundación de la nueva universidad. Me impresionaron dos cartelones de los muchos que hubo: uno presentaba a un estudiante viendo un microscopio y dibujando lo que veía frente a otro que apedreaba un ómnibus, la leyenda decía: “¿Cómo quieres que se formen los futuros médicos?”El otro mostraba unos estudiantes con mandiles blancos que intentaban ingresar a una biblioteca y a un laboratorio, cerrados por una cadena que decía: “Ley Sánchez”, la leyenda era “Dejadnos estudiar”.
Luego de tensas semanas, el Presidente de la República a.i. Luis Gallo Porras firmaba el Decreto Supremo que autorizaba el funcionamiento de la Universidad Peruana de Ciencias Médicas y Biológicas. Era el 22 de setiembre de 1961. Mi hermano se reía y decía que esos estudios no tendrían valor oficial.
De la nueva universidad no volví a saber hasta un año después, cuando conocí a José Arana, Carlos Azcárate y Juan Cabrera. Se había iniciado el programa de Proyección Social Universitaria Kuyo Chico, y me fueron explicando lo que hacían. Yo quedé impresionado de su trabajo, de la autonomía con que laboraban, y de lo que significaba la proyección social de la universidad en una comunidad olvidada del Perú. Les pregunté si eran profesores de San Fernando y me quedé boquiabierto al enterarme que eran alumnos de Cayetano.
Me interesé por conocer la nueva universidad, y Carlos me regaló un prospecto que yo comparé con el de San Fernando, que me había traído mi hermano. Me impresionó la corrección mecánica de las pruebas, la no vigencia de “vara” en el resultado del examen, el examen psicotécnico… Mi mamá me dijo: “Piensa bien donde quieres estudiar, pero si vas a ser universitario, dedícate a prepararte bien para el futuro”. Mi decisión estaba tomada. Postularía a Cayetano Heredia.
De mis primeros contactos con Cayetano he escrito en el último número de Spirat: “Semblanza de un patio”. Sólo quiero añadir que es una decisión que nunca he lamentado. Desde que ingresé fui haciendo el balance de las virtudes de Cayetano, frente a sus defectos, y creo que si bien tiene de ambos, las primeras superan ampliamente a los últimos, y si comparamos con otros centros de estudios, no hay duda: Me quedo con mi Cayetano.

PEDRO VEGA-CENTENO B., B. C., M. C., L. B.

Nota del Comité Editorial: Pedro Vega Centeno ingresó a nuestra Universidad con el puesto once en 1964, estudió en la Facultad de Medicina y de Ciencias. En la actualidad es miembro del Comité de Ética de la Universidad.En el 2001, fue condecorado con la Orden Cayetano Heredia. Para quienes lo conocemos, es nuestro amigo Perico.

 
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