En
1964 existían en el Perú tres
facultades de Odontología: San Marcos,
la más antigua, Santa María
de Arequipa y San Luis Gonzaga de Ica. Ninguna
preparaba asistentes ni técnicos de
laboratorio dental. Frente a esta situación,
el Dr. Roberto Beltrán por entonces
Profesor de Clínica Estomatológica
en San Marcos y en San Luis Gonzaga, propuso
a las autoridades de la Universidad Peruana
Cayetano Heredia la creación de una
escuela para auxiliares de Odontología.
Era
conocida la falta de preparación de
este personal especialmente del técnico
de prótesis dental. Las investigaciones
realizadas internacionalmente habían
demostrado el aumento de productividad en
el consultorio cuando se contaba con la colaboración
de eficientes asistentes e higienistas dentales.
Por otra parte, los esfuerzos clínicos
del odontólogo por realizar tratamientos
protésicos de calidad se veían
entorpecidos por la escasa preparación
de los pocos técnicos que actuaban
en ese campo. Esto era especialmente grave
cuando se trataba de prótesis fija,
ya que para la removible de base metálica
se contaba con un par de laboratorios de buen
nivel.
La
propuesta fue bien acogida, pendiente de encontrarle
financiación. En 1967 las primeras
ideas para ampliar la propuesta original en
el sentido de crear una Facultad de Estomatología
que incluyera la escuela de auxiliares fue
presentada a la W.K.Kellogg Foundation por
el Dr. Beltrán, quien hizo una visita
personal a la sede de la Fundación
en Battle Creek, Michigan, durante su permanencia
en los EE.UU como consultor de OPS/OMS. El
viaje, solventado con recursos personales,
también fue utilizado para pedir consejo
a sus antiguos profesores los Drs. Alvin L-
Morris en Kentucky y George A. Krikos en Filadelfia.
Este último proporcionó al Dr.
Beltrán copias de proyectos de universidades
de los Estados Unidos.
Con
las recomendaciones recibidas se inició
la fase de preparación de un proyecto
destinado a obtener financiación de
la Fundación W. Kellogg. Una de las
recomendaciones recibidas fue la de conformar
una Comisión que contara con el apoyo
de un grupo de líderes de la profesión.
La
Universidad incorporó al Dr. Beltrán
como Profesor Ad-Honorem del Departamento
de Medicina Humana en 1967 y le encargó
la elaboración de un proyecto; para
ello lo nombró Adjunto en la Dirección
de Planificación de la Universidad,
que presidía el Ing. Hugo Pereyra.
En la Dirección de Planificación
se elaboró un anteproyecto que incluyó
dos cuerpos de consultores, uno nacional y
otro internacional. El anteproyecto fue conocido
por el Consejo Universitario, que acto seguido
nombró una Comisión Asesora
de la Dirección de Planificación,
la misma que estuvo conformada por el Dr.
Emesto Salem del Departamento de Cirugía
la Dra. Emilia Gartner de Nuñez del
Departamento de Salud Pública, el Dr.
Antonio Montalbetti del Dpto. de Medicina
y el Dr. Mario Saldaña del Departamento
de Patología, además del Dr.
Roberto Beltrán que la presidía
y del Dr. Wilson Delgado que actuaba como
Secretario.
La
Comisión Asesora sesionó regularmente
hasta completar un segundo anteproyecto que
fue aprobado por el Consejo Universitario,
el cual, entendiendo que el proyecto requería
el concurso de un grupo más numeroso
de odontólogos, encargó al Dr.
Beltrán la conformación de una
Comisión Organizadora encargada de
completar el proyecto. Esta estuvo integrada
por los odontólogos Drs. Juan Bernal,
Ramón Castillo, Wilson Delgado, Juan
Palacios, y Guillermo Zarate; y los médicos,
Emilia Gartner de Núñez y Emesto
Salem además del Dr. Beltrán
que la presidió. Más adelante
se incorporaron a la Comisión Organizadora
los Drs. Hemán Villena y David Loza.
En
Abril de 1969, a propósito de una segunda
consultoría que el Dr. Beltrán
prestó a OPS/OMS, en Washington, el
Proyecto fue presentado al Dr. Philip E. Blackerby
Presidente de la Fundación W.K. Kellogg,
quien hizo algunas recomendaciones para la
elaboración de una propuesta definitiva
a la Fundación. El Proyecto para la
nueva facultad recibió también
el apoyo del Dr. Darío Restrepo-Gallego,
por entonces consultor en Odontología
de OPS/OMS con sede en las oficinas centrales
de la Organización, en Washington.
Con
estos antecedentes y aprobado el Proyecto
para la creación de la Facultad de
Estomatología, el once de Diciembre
de 1969, el Consejo Universitario acordó
aprobar el funcionamiento de la nueva Facultad.
Poco
después en febrero de 1970, por acuerdo
del mismo Consejo, se creó el Departamento
de Odontología, incorporándose
a él a los profesores Roberto Beltrán,
Juan Bernal, Ramón Castillo, Wilson
Delgado, David Loza, Juan Palacios, Hernán
Villena y Guillermo Zárate, quienes
temporalmente estuvieron ubicados en el Departamento
de Cirugía de la Facultad de Medicina.A
estos profesores se les conoce como los Fundadores
de la Facultad de Estomatología de
la UPCH.
Con
base en el eventual apoyo de la Fundación
y el interés mostrado por OPS/OMS se
procedió a preparar una Solicitud de
Colaboración y Proyecto de Desarrollo
dirigido a ambas instituciones. El papel de
apoyo técnico quedó en el ámbito
de OPS/OMS, en tanto que el financiamiento
del Proyecto sería asumido por la Fundación
con una contrapartida de Cayetano Heredia.
Por
entonces recibimos la visita del Dr. Mario
M. Chaves, quien había recibido el
encargo de la fundación para ayudarnos
en la preparación de la Propuesta Definitiva.
La colaboración del Dr. Chaves fue
de gran importancia, especialmente para preparar
el cuadro de desarrollo de personal docente,
cuyos haberes deberían ser absorbidos
progresivamente por la Universidad.
La
Propuesta fue presentada al Dr. Ned C. Fahs,
funcionario de la Fundación Kellogg,
quien durante su visita a la Universidad en
Abril de 1970, nos instó a enviar la
propuesta ese mismo año, asegurando,
su total apoyo.
Fue
así como el mismo año el proyecto
definitivo, previamente aprobado por el Consejo
Universitario, con el endose de la Dirección
de Planificación que dirigía
entonces el Dr. Mariano Querol fue remitido
oficialmente a la Fundación W.K.Kellogg
y a OPS/OMS.
Como
parte de la colaboración de OPS/OMS,
los Drs. Roberto Beltrán, José
Del Carpio y Guillermo Zárate, fueron
becados para realizar un seminario viajero
destinado a presentar el proyecto de la nueva
Facultad a un grupo seleccionado de facultades
y escuelas de Odontología con programas
innovadores en Colombia, Venezuela, Guatemala
y los Estados Unidos. Se trataba de recoger
experiencias y opinión técnica
para perfeccionar el Proyecto.
Durante
el Seminario Viajero, a fines de 1970, cuando
nuestros profesores estaban visitando la Escuela
de Odontología de la Universidad de
Maryland, en Baltimore, su Decano el Dr. John
J. Salley les comunicó que el Dr. Fahs
de Kellogg estaba al teléfono preguntando
por los profesores del Perú. Grande
fue la alegría cuando el Dr. Fahs les
comunicó que la Fundación había
aprobado un donativo de U. S. $ 413,557.00
para un proyecto de cinco años de duración.
Este donativo fue uno de los mayores que la
Fundación concedió por esos
años a una universidad de América
Latina.
El
Seminario Viajero realizado entre el 27 de
Setiembre y el 12 de Diciembre produjo un
voluminoso informe que contiene las observaciones
realizadas y las opiniones recogidas en 15
instituciones. Como era de esperar, las ideas
fundamentales recogidas durante el seminario
viajero fueron incorporadas al acerbo de información,
que luego sirvió para poner en marcha
la nueva Facultad.
En
Octubre de 1970 nuestra Universidad recibió
de la Fundación Kellogg la carta de
donación. No sin esfuerzo, se logró
que el Consejo Universitario aceptara el donativo.
El problema residía en el compromiso
económico que significaba para la Universidad
asumir progresivamente el pago de los salarios
al profesorado y habilitar una Clínica
Odontológica para la nueva Facultad.
En este caso, como en otros en los cuales
se tuvo que tomar decisiones difíciles,
el Consejo optó por asumir el riesgo
y aceptar el donativo en las condiciones planteadas
por la Fundación fijando el mes de
Enero de 1971 como fecha para el inicio del
Proyecto. Con ello la nueva Facultad quedó
incorporada definitivamente en los planes
de desarrollo de Cayetano Heredia.
En
octubre de 1971 el Consejo Nacional de la
Universidad Peruana (CONUP) aprobó
el proyecto de reorganización de Cayetano
Heredia, proceso al cual tuvieron que someterse
todas las universidades del Perú, según
lo dispuesto por la nueva ley universitaria
en 1969. Como parte de la aprobación
se incluyó al entonces denominado "Programa
Académico de Estomatología"
de modo que el nombre "Programa Académico"
sustituyó a "Facultad", término
que fue eliminado de la nueva nomenclatura
legal.
Uno
de los aspectos críticos del proyecto
era la construcción y equipamiento
de la Clínica Odontológica.
La Fundación otorgó fondos en
el proyecto para el desarrollo del profesorado
y equipamiento de la clínica con la
condición de que la Universidad proporcionara
el local correspondiente.
En
los planes originales, cuando Cayetano Heredia
decidió trasladarse al Cono Norte y
utilizar el Hospital del Ministerio de Salud
que se encontraba en etapa final de construcción,
el Ministerio aceptó una propuesta
que se le formuló para construir una
pequeña clínica dental en los
predios del Hospital Docente. En Marzo de
1969 entró en funcionamiento el Hospital
ahora llamado Cayetano Heredia, teniendo como
odontólogos a los Drs. Roberto Beltrán
y Juan Bernal quienes, previo concurso, se
incorporaron con cargo Docente-Asistencial
a Tiempo Completo primero, y a Dedicación
Exclusiva más tarde. Fue así
como la aprobación del donativo para
un proyecto que debía iniciarse en
1971, tuvo en el hospital los recursos humanos
que hicieron posible la incorporación
de la educación odontológica
como tarea también asistencial a nivel
hospitalario.
El
pequeño consultorio externo de Odontología
fue transformado hasta duplicar su capacidad
operativa, sumándose a ello el incremento
de la producción de servicios, gracias
a la creación del primer Internado
Odontológico Hospitalario del Perú.
Se
incorporaron como internos de Odontología
un grupo de exalumnos procedentes de San Marcos:
los Drs. Jorge Arias, Franz Barraza, Pablo
Rojas y Freddie Williams, a los cuales se
agregaron más adelante los Drs. Hugo
Aguayo y Fernando Donayre, exalumnos de la
Universidad de Ica. Estos jóvenes profesionales
de reciente graduación se incorporaron
luego al plan de formación de profesores
conocido como "Programa de Predocentes,
que incluía un período de entrenamiento
en el Perú y otro en el extranjero.
En 1971 se contaba ya con el apoyo económico
del Proyecto Kellogg, lo cual permitió
otorgarles un modesto estipendio.
Gracias
al dinamismo del grupo de profesores que formaban
la Comisión Organizadora, y la presencia
de los internos y predocentes, se creó
el "Sistema de Odontología Comunitaria”
que consistió en vincular el servicio
Dental del Hospital con los odontólogos
que ejercían en el área de influencia
de la Institución. De esta manera,
se pudo mejorar la atención de los
pacientes dándole un sentido de integralidad.
No contentos con este avance los profesores
de la Comisión Organizadora prepararon
un programa de cursos cortos teórico-prácticos
para dentistas en ejercicio. Estos cursos,
que fueron muy bien acogidos por la profesión,
constituyeron la base del desarrollo del concepto
de "Aprendizaje, Clínico Intensivo"
que tuvo tanta influencia en el diseño
curricular de la nueva facultad.
A
comienzos de 1971 el Dr. Beltrán fue
invitado por OPS/OMS para participar en el
Primer Taller de Recursos Humanos organizado
por la unidad que dirigía el Dr. José
Roberto Ferreyra. El taller, en el cual participaban
enfermeras, médicos y odontóIogos
de diversos países de América
Latina, tuvo como tema crear un modelo de
educación en ciencias de la salud para
un determinado país, cuyos datos sociales,
económicos y políticos se entregaban
para su consideración. Del Perú
concurrieron, además del Dr. Beltrán,
el Dr. Homero Silva, médico y la Sra
Susana Espino, enfermera. No cabe la menor
duda de que este entrenamiento de siete semanas
de duración, realizado en la sede de
OPS/OMS, fue de enorme influencia en el desarrollo
del currículo de la Facultad de Estomatología.
Fue
así como la Comisión Organizadora
desechó la práctica común
de adaptar el currículo de otras escuelas
y se abocó a la tarea de crear un currículo
original que respondiera a las necesidades
de salud de nuestra población y a las
demandas de educación de la juventud
con interés en la Odontología.
El
trabajo de diseño curricular que ocupó
más de un año con sesiones diarias,
produjo un modelo diferente a los habituales.
Basado en las variables: Necesidades de Salud
y Funciones para la Atención de la
Salud, estructura un conjunto de módulos
para el aprendizaje intensivo de necesidades
y funciones, de modo que las competencias
profesionales de los graduados quedaron perfectamente
delimitadas. El currículo así
elaborado creó el Aprendizaje Clínico
Intensivo, adaptó el concepto de Clínica
Integral e incluyó el Internado Hospitalario
y el Internado Rural como experiencias del
pre-grado. Este importante conjunto de innovaciones
fue expresión de la Matriz y Taxonomía
de Funciones Odontológicas, aporte
original de nuestra Facultad a la educación
odontológica nacional e internacional.
La
primera promoción de alumnos de Estomatología,
del curso para Asistentes Dentales y de Tecnología
de Prótesis que llegó a la etapa
de práctica, nos encontró todavía
en situación de no poder ofrecerles
sino un ambiente provisional en el sótano
del Edificio de Facilidades Docentes del Hospital.
Allí se habilitó un módulo
experimental para trabajo a cuatro manos,
una clínica con equipo usado, donado
por la Escuela Dental de la Universidad de
Maryland y un laboratorio de prótesis,
además de las oficinas administrativas
ya existentes.
A
estas alturas del desarrollo seguíamos
trabajando con promociones pequeñas,
(las cinco primeras totalizaron 30 exalumnos).
Las gestiones para habilitar la clínica
en el Hospital Docente resultaron infructuosas.
Cabe recordar la tenaz oposición del
representante de la Facultad de Ciencias ante
la Dirección de Planificación
para que se cediera un espacio dentro del
predio de la Universidad. La actitud de esta
persona no fue singular, hubieron adversas
reacciones de otros profesores y autoridades
durante el Rectorado del Dr. Carlos Monge
C., posición que hizo abortar la propuesta
que éste hizo de ceder a la nueva facultad
el primer piso del ala sudeste del edificio
central, y cumplir así con el compromiso
adquirido con la Fundación. La necesidad
y urgencia de contar con una clínica
llevó a los profesores fundadores a
ofrecer su patrimonio personal como garantía
para adquirir un predio vecino y construir
en él la Clínica. Esto tampoco
fue aceptable para las autoridades de entonces.
En
vista de la situación descrita, no
quedó otra alternativa que recurrir
nuevamente a la Fundación Keflogg,
la cual aprobó un donativo de 225,000
dólares para la construcción
de la Clínica. El Rector de entonces,
Dr. Homero Silva Díaz, apoyó
la designación de una área de
terreno como parte del Plan Maestro para el
desarrollo integral del campus universitario.
Según
este plan, en el extremo sureste del predio
universitario próximo al hospital se
ubicarían las clínicas médica
y odontológica. En conversaciones con
el Decano de la Facultad de Medicina se dividió
el terreno asignado en dos partes de igual
dimensión, correspondiendo la porción
próxima al hospital a la Facultad de
Estomatología.
En
Mayo de 1982, con ocasión de la visita
del Dr. Andrew Patullo, Vice Presidente de
Kellogg, se colocó la primera piedra
del edificio de la clínica, iniciándose
luego la construcción, El Rector, Dr.
Homero Silva y el Decano de Estomatología
Dr. Hernán Villena presidieron este
histórico evento.
El
proyecto para la construcción fue encargado
al Arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos. Prueba
de la calidad del proyecto diseñado
por este prestigioso profesional fue la obtención
de un premio especial en un importante concurso
arquitectónico. Cabe recordar el aporte
técnico-odontológico del personal
de profesores, especialmente de los Drs. Wilson
Delgado, Fernando Donayre y David Loza, quienes
trabajaron arduamente en la preparación
de los programas requeridos para desarrollar
un proyecto que respondiera a las necesidades
funcionales y estéticas de la Clínica.
En razón de las ampliaciones que fue
recibiendo el proyecto con base en una más
rigurosa programación, los fondos recibidos
alcanzaron solamente para terminar el casco
del edificio, sin acabados y por supuesto
sin equipamiento. El desarrollo logrado superó
las expectativas originales, pero nos dejó
en 1983 con un edificio inconcluso, que permaneció
en tal condición hasta 1985. Las gestiones
realizadas en este lapso para obtener financiación
y concluir el proyecto no fueron exitosas.
Por
entonces, el Dr. Beltrán desempeñaba
el cargo de Director de Programa en la Fundación
Kellogg. Su presencia en Battle Creek, facilitó
la obtención de un nuevo donativo de
la Fundación Kellog por la suma de
un millón trecientosmil dóIares.
El nuevo proyecto, que tuvo como propósito
el desarrollo de la Atención Primaria
de la Salud en el área de influencia
de Cayetano Heredia, incluyó la suma
de 750,000 dólares para la terminación
y equipamiento de la Clínica. A esta
cantidad se agregó la contraparte de
la Universidad cuyo monto fue de 250,000 dólares.
El
9 de Mayo de 1989, siete años menos
un día después de colocada la
primera piedra, la Facultad de Estomatología
ve hecho realidad algo que en los primeros
años parecía un sueño
imposible. Desde entonces Cayetano Heredia
cuenta con la mejor Clínica Odontológica
del Perú, que es, sin lugar a dudas,
una de las más avanzadas del Continente.
Habían
transcurrido veinte años desde que
el documento "PROGRAMA ACADEMICO DE ESTOMATOLOGIA
PROYECTO DE DESARROLLO" fuera puesto
en manos de las autoridades universitarias,
del Dr. Philllip E. Blackerby, Odontólogo
y Presidente de la W.K. Kellogg Foundation
y del Dr. Darío Restrepo-Gallego, de
OPS/OMS.
Cuando
en 1978 se envió a la Fundación
el último informe del proyecto desarrollado
gracias a su importante ayuda, habíamos
graduado 22 odontólogos, 86 asistentes
dentales y 51 técnicos de laboratorio
Dental. Habíamos completado el entrenamiento
de 105 internos procedentes de otras universidades
del país. Así mismo, habíamos
dictado 49 cursos cortos de postgrado con
el concurso de 14 profesores extranjeros,
además de nuestro personal y publicado
18 trabajos de investigación. Quizá
más trascendente aún, habíamos
becado en el Perú y en el extranjero
a 19 docentes, cuya educación especializada
reforzará el plantel docente.
En
lo que toca a las relaciones interinstitucionales,
cabe destacar que desde sus primeros años
nuestra Facultad desempeñó un
papel protagónico en la organización
de la Asociación Peruana de Programas
Académicos de Odontología (APPAO).
Esta institución fundada en 1971 a
iniciativa nuestra, trabajó para lograr
un consenso entre a las cinco escuelas de
Odontología existentes. Kellogg, con
un donativo de 125,000 dólares, facilitó
la organización de una oficina, encargada
de fomentar actividades de apoyo a la educación
superior en Odontología. El Dr. Naldo
Balarezo, profesor de nuestra Facultad y encargado
de la Dirección Ejecutiva, llevó
a cabo numerosos talleres de formación
docente - asistencial, con actividades que
tuvieron como participantes a profesores de
Enfermería, Medicina y Odontología.
Después
de un largo periplo la Presidencia de la Asociación
Peruana de Facultades de Odontología
(ASPEFO) tiene su sede en nuestra Facultad.
Con ello se presenta una nueva oportunidad
para generar consensos.
Volvamos
a fines de los años 80. Con la inauguración
y puesta en marcha de la Clínica Odontológica
se abre un nuevo período de desarrollo.
El prestigio interno, nacional e internacional
de la Facultad había alcanzado niveles
realmente excepcionales. Las autoridades de
Cayetano Heredia reconocían reiteradamente
los méritos de la Facultad y la citaban
como ejemplo de organización y calidad
educativa.
Se
aproximaba la fecha que señalaría
el cumplimiento de veinticinco años
de esfuerzos y dedicación. La Facultad
se aprestaba a celebrar sus bodas de Plata.
El trabajo desplegado por el Comité
Organizador presidido por el Dr. Ramón
Castillo, se vio recompensado con el éxito
obtenido durante un semana de actividades
que en realidad constituyeron un verdadero
Congreso de Educación Odontológica.
Profesores
invitados de la talla del Dr. Flavio Fava
de Moraes, Odontólogo Rector de la
Universidad de San Pablo del Brasil y de los
Drs. Jens Andreasen de Dinamarca y John Salley
de los Estados Unidos, dieron categoría
internacional a esta celebración. También
concurrió especialmente invitado el
Dr. Dario Restrepo-Gallego, exfuncionario
de OPS/OMS, quien en su momento contribuyó
de manera trascendente al desarrollo de la
Facultad.
Dada
la importancia de estas celebraciones las
autoridades decidieron preparar un libro conmemorativo,
encargando dicha tarea al Dr. Hemán
Villena. La publicación de este valioso
documento se vio demorada por la forma acuciosa
con que se trabajó para ubicar la documentación
de base histórica y gráfica.
Por otra parte, su preparación y publicación
demandó una considerable inversión
económica, que necesariamente tuvo
que competir con obligaciones a veces de mayor
urgencia. Este libro actualmente está
siendo distribuido.
El
tiempo transcurre sin reparo y las condiciones
sociales, económicas y políticas
cambian. Nuestra Facultad se desenvolvió
durante la década del noventa adelantándose,
en lo posible, a las nuevas condiciones del
país y de las universidades.
Modificaciones
legislativas introdujeron la lógica
del mercado al sistema educativo peruano.
Se incentivo la inversión privada en
educación, multiplicándose el
número de universidades y con ellas
el número de facultades de Odontología.
En 10 años se crearon más facultades
de Odontología que en toda la historia.
Aquí es preciso dejar sentado que la
mayoría de estas nuevas facultades
carecen de profesorado idóneo y de
los recursos de infraestructura física
que se precisan para una educación
con la complejidad que caracteriza a la educación
odontológica.
Frente
a estas condiciones una institución
como Cayetano Heredia, creada bajo el concepto
de comunidad universitaria dimanada de la
sociedad peruana, sin gestores financieros
ni propietarios tuvo que revisar sus estrategias
para seguir contribuyendo con seriedad al
desarrollo de la educación superior,
sin abdicar de sus principios
Dos
fueron las medidas más importantes
adoptadas por la Facultad de Estomatología.
Primero, la creación de los programas
de especialización y de grado para
atender la creciente demanda de jóvenes
que aspiraban a una formación seria
de postgrado, que no siempre podían
solventar fuera del país. Y, segundo,
la modificación de las políticas
de admisión, ampliando las vías
de ingreso, para captar a una porción
mayor del postulantes a estudios odontológicos;
cuidando al mismo tiempo de que los nuevos
postulantes cumplieran con poseer los mejores
antecedentes escolares y personales.
Obviamente,
el desarrollo del Postgrado y el incremento
del número de alumnos, demandó
la ampliación de la infraestructura.
Se terminó el tercer piso y se construyó
un cuarto piso en el edificio de la Clínica.
El prestigio de la Facultad, su organización
y solvencia hicieron posible la obtención
de un préstamo bancario abalado por
la Universidad.
En
el ámbito de la Administración
universitaria, cabe subrayar que nuestros
profesores han ocupado importantes cargos
como autoridades universitarias y como miembros
de la Asamblea Universitaria y del Consejo
Universitario, así como integrantes
de numerosas e importantes comisiones. Han
sido Vice Rectores los Drs. Juan Bernal, Naldo
Balarezo y Hemán Villena. En la Actualidad
desempeña el Vicerectorado Académico
el Dr. David Loza, anterior Decano de nuestra
Facultad.
En
síntesis, puede decirse que la Facultad
de Estomatología de la UPCH nunca ha
dejado de crecer y desarrollarse, manteniendo
en forma permanente su condición primigenia
de escuela experimental en el campo de la
educación odontológica.
Este
relato, aunque breve, no puede concluir sin
mencionar otra de las dimensiones del trabajo
de la Facultad, se trata del esfuerzo en los
campos de la investigación y de las
publicaciones. Sólo a título
de ejemplo, por tratarse de un evento reciente,
señalaremos que el encuentro internacional
de Patología Bucal auspiciado por nuestra
Facultad, ha dejado una producción
científica notable, tal como lo certifican
los extractos correspondientes publicados
en la Revista de la Facultad, órgano
oficial de la Institución. Además
de la publicación de la revista, el
profesorado de la Facultad viene produciendo
desde 1977 una serie notable de manuales y
libros, algunos de los cuales son de uso no
sólo en nuestra institución,
sino también en otras escuelas, tanto
de nuestro país como del extrajero.
Ahora es frecuente que la Facultad invite
a la comunidad universitaria nacional para
la presentación de un nuevo libro o
manual. Estos actos, siempre muy concurridos,
son ocasión favorable para diseminar
las ideas que sustentan nuestro quehacer universitario.
Para
voltear la última página de
esta reseña histórica de la
creación y desarrollo de la Facultad
de Estomatología de la UPCH nos remitiremos
a las fuentes de su original inspiración.
Los fundadores tuvieron, en el amor a la Patria,
el motor principal de sus acciones. Su preocupación
por la salud de los peruanos, y su convencimiento
de que la educación de profesionales
científica, técnica, y socialmente
competentes, poseedores de una sólida
formación ética, precisaba de
un nuevo modelo educativo, los llevó
a entregar lo mejor de sí en una gesta
que resultó poco menos que heroica.
El
nuevo modelo tenía como referentes
la salud bucal de la población y las
necesidades de educación de los jóvenes
que aspiran a ser odontólogos. De nuestros
afanes en lo educativo y del interés
por la investigación hemos dado cuenta
en párrafos precedentes. Ahora, toca
completar esta reseña con la grata
mención al trabajo de "Integración
y Acción Social", términos
que nos parecen más justos, puesto
que “proyección "extensión”
a nuestro juicio resultan limitativos.
El
trabajo de nuestros profesores y alumnos en
la comunidad se inició muy temprano,
y compromete a los estudiantes desde los primeros
años. Los componentes mayores de este
cometido, fueron: uno de carácter preparatorio,
desarrollado en las comunidades vecinas a
la Universidad, tiene un escalonamiento que
parte del reconocimiento situacional y avanza
hasta organizar un servicio permanente y el
otro, aplicativo terminal, de alcance regional
y nacional: el Internado Rural.
Las
tareas que los alumnos desarrollan en la comunidad
inmediata expresan nuestro concepto de integración
docente-asistencial en su forma más
agresiva, y preparan al alumno para adquirir
progresivamente capacidad de actuación
independiente, la cual ha de servirle más
adelante cuando asuma responsabilidades mayores
en el Internado Rural.
Desde
la primera promoción, nuestros muchachos
cumplieron con un período de permanencia
en el medio rural, lejos de Lima. Su desempeño
al servicio de comunidades remotas formó
parte de su educación de pregrado.
Año tras año fuimos penetrando
la zona de influencia regional de Cayetano
Heredia hasta cubrir todo el centro del País.
La
historia de la Facultad de Estomatología
contiene, como toda aventura humana verdadera,
episodios de conflicto, choque de pareceres
y voluntades diferentes que en su momento
fueron dolorosos. Ha primado, sin embargo,
el espíritu de cuerpo, la decisión
positiva de construir para la Patria; una
muestra de ello es que el consenso, siempre
alcanzado al momento de elegir a un nuevo
Decano, despejó -en cada ocasión-
el camino hacia el progreso. Al fin, han sido
muchos más los momentos de una profunda
camaradería, de auténtico compañerismo.
Se apretujan en nuestra memoria los recuerdos
de tantos momentos compartidos. En efecto,
las anécdotas felices podrían
llenar otras tantas páginas.
Las
evidencias del pasado nos permiten afirmar,
que del espíritu solidario que alienta
el trabajo de los odontólogos heredianos,
habrán de surgir las nuevas ideas y
crecer las voluntades capaces de hacerlas
realidad.
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