La escuela: ámbito
privilegiado para innovar
Cuando el cambio nos mueve las estructuras
por Maria Teresa Lugo y Mariana Vera Rossi
El contexto del nuevo milenio se caracterizaba por el cambio y su
rapidez. Este cambio se da en todos los órdenes de la sociedad generando una cuota de
incertidumbre que es importante aprender a transitar para vivir de cara al Tercer Milenio.
Estas transformaciones son de todo orden y afectan las estructuras sociales: desde la
constitución de la familia nuclear que se amplia, generándose nuevos parentescos, desde
el cambio de las tecnologías de la comunicación y la información generando nuevas
maneras de hacer y pensar lo cotidiano, hasta el cambio que asume las nuevas formas del
trabajo y los nuevos roles, etc. ¿Y la escuela cambia?
Sabemos que esto genera desarrollo pero también
mayor desigualdad: entre países, entre regiones, entre personas. Para estar a la altura
de estas circunstancias la educación deberá no solo redefinir los objetivos que se
plantea, cambiar e incorporar los nuevos contenidos, modificar las formas de enseñanza,
sino y sobre todo desarrollar nuevas maneras de organizar y gestionar la institución,
atentas a la innovación.
Compartimos con el maestro Paulo Freire, que el desafío es pasar de la pedagogía de la
queja a la pedagogía de la transformación.
En este artículo analizaremos la problemática de la innovación educativa, definiendo
sus alcances e identificaremos las principales etapas para diseñar e implementar una
innovación, para que podamos ir afilando el lápiz a la hora de dibujar una escuela
diferente.
La innovación como ruptura y creación
Pensar en la innovación nos lleva necesariamente a hablar de cambio y de transformación.
Muchas veces en la vida cotidiana ambos términos se utilizan indistintamente, pero cambio
y transformación no son la misma cosa. Las innovaciones que se vienen desarrollando en
educación en las últimas décadas, tanto a nivel del sistema como de la unidad
educativa, han fracasado. Una de las explicaciones a este hecho tiene que ver con analizar
el marco desde donde se plantean los cambios.
La mayoría de las veces los cambios se proponen sin cuestionar a fondo el modelo
clásico. Y así se cambia para que nada cambie. Para que los cambios sean permanentes es
necesario cambiar el modelo mismo, es decir: las definiciones político-ideológicas y las
técnico-pedagógicas sobre las que se asientan los sistemas educativos.
Definamos estos dos términos:
-Las definiciones político-ideológicas establecen y ordenan los principios básicos de
la educación y reflejan los consensos básicos de cada sociedad acerca de cuales son los
fines de la educación.
-Las definiciones técnico-pedagógicas se refieren a cómo se debe cumplir con las
definiciones anteriores. Es decir, expresan el compromiso concreto del aparato escolar
para responder o no a las demandas de la sociedad.
Ahora bien, según el nivel de profundidad que se afecte al cambiar, distinguiremos dos
tipos de cambios:
a. CAMBIOS ESTRUCTURALES: son aquellos que alteran la estructura básica de un sistema
educativo y por lo tanto implican un cambio en el modelo educativo. Se cambian las capas
más profundas y solo se dan cuando han cambiado las definiciones político-ideológicas
de la sociedad, es decir los fines de la educación.
b. CAMBIOS FENOMÉNICOS: son aquellos que sin afectar la estructura producen alteraciones
-en el sistema. Se producen en las capas más superficiales de la educación. Por esto no
cambian el modelo aunque sí modifican algunos de sus aspectos.
Como primera conclusión diremos que la innovación es un modo particular de cambio que
afecta estos elementos estructurantes. Es la ruptura del equilibrio clásico (dado por el
funcionamiento "rutinario" de la unidad educativa, en búsqueda de un nuevo
equilibrio.
Tipos de cambio en educación
Hablamos de cambio, pero no todos los tipos de cambio son iguales. Los cambios se pueden
dar a nivel macro (sistema educativo) o a nivel micro (de la unidad escolar). Por otra
parte pueden ser estructurales fenoménicos o en tanto conmuevan las bases mismas del
paradigma educativa o no.
Cuando "cruzamos" el nivel macro con un cambio fenoménico hablamos de Reforma y
cuando lo "cruzamos" con un cambio estructural hablamos de Transformación.
Cuando "cruzamos" el nivel micro con un cambio fenoménico hablamos de novedad.
En cambio cuando lo "cruzamos" con un cambio estructural hablamos de
innovación.
En resumen, cuando los cambios comprometen la estructura del sistema (cambio estructural)
cuestionando sus bases, y se dan a nivel de las instituciones educativas, estamos ante una
innovación.
Muchos de nosotros hemos desarrollado mejoras en la escuela: hemos incorporado
metodologías de trabajo nuevas, incluido y trabajado nuevos contenidos, nos hemos animado
a trabajar en parejas pedagógicas, trabajamos articulando los ciclos e incluso
desarrollamos proyectos institucionales y de aula. Sin embargo pareciera que a veces,
estos cambios no alcanzan para generar una innovación. Si la innovación es un cambio
total, una ruptura y no una simple cosmética, la estamos concibiendo como:
-Un acto deliberado de solución de problemas. Ya que se necesita poner en práctica
mecanismos de diagnóstico y de planificación.
-Un acto de creatividad. Ya que al desarrollar innovaciones se producen ideas, se adaptan
y recrean las propuestas originales dando lugar a nuevas ideas y experiencias.
-Una respuesta a una necesidad.
-Procesos de indagación e investigación desde la práctica.
La colaboración: un factor necesario para innovar
Para que todos estos procesos se den en la escuela, es necesario potenciar la cultura
colaborativa entre todos los actores institucionales, para que los equipos docentes sean
los actores principales del cambio.
-La colaboración capacita a los profesores para interactuar, fortalece la confianza para
adoptar innovaciones procedentes del exterior y la prudencia necesaria para retrasar su
adopción y la fortaleza moral para oponerse a ella.
-La colaboración genera espacios para el Perfeccionamiento continuo de todos los miembros
de la escuela.
-Provee Capacidad de respuesta de la organización, ante los desafíos del contexto.
-La colaboración genera Oportunidades para aprender, constituyéndose en una fuente de
aprendizaje profesional.
Como segunda conclusión diremos que la colaboración como modo de cultura profesional, es
el contexto apropiado para la innovación ya que genera procesos que facilitan su
promoción difusión y permanencia.
La investigación y la innovación: dos caras de una misma moneda
Al promover una cultura profesional mas colaborativa, la innovación se acerca a la
investigación/ acción . Recordemos que para desarrollar una innovación el conjunto de
docentes debe generar procesos de acción y reflexión en la acción.
La innovación institucional como práctica profesional:
-Incorpora la investigación en la acción y por lo tanto:
-Promueve una cultura profesional más colaborativa, deliberativa y comprometida con la
institución y con el contexto.
-Promueve un nuevo concepto de profesionalización docente (El docente no será el que
ejecute o implemente la innovación sino, con un concepto diferente, será el que la
desarrolle, la impulse y la genere.)
Concluiremos con Escudero, que algunos alertas a la hora de diseñar los cambios en la
escuela, nos pueden dar las pistas para alcanzar con éxito los logros esperados.
-La escuela es una realidad socialmente construida por los miembros que la componen.
-Cada escuela crea en el tiempo una cultura propia, constituida por creencias implícitas,
representaciones y g expectativas.
-La estructura interna de la organización escolar aparece como débilmente articulada.
-La cultura prima y protege la autonomía individual de los profesores.
Muchas veces una pregunta nos problematiza cuando encaramos procesos de innovación:
¿Cual es la estructura organizacional propicia para el cambio? Diremos que es necesario
que las estructuras organizativas presenten condiciones de desarrollo y adaptación.
La escuela, como ámbito y contexto de la innovación, debe desarrollar capacidades para
diagnosticar su propia situación, movilizar planes de acción conjuntos y controlar y
auto evaluar su implementación y sus resultados.
Pero si compartimos la idea de que el cambio puede ser gestionado, y que no surge
espontáneamente, afirmaremos que llevar a cabo una innovación requiere de una
tecnología de gestión apropiada que haga realidad una nueva escuela. Esta tecnología
necesita de espacios permanentes de Formación en la Escuela. Sin ellos, corremos el
riesgo de avanzar sin tener claro, el que innovar, el cuando, el donde y el como. Estos
espacios de Formación son un recurso permanente para garantizar la Escuela del Futuro.
Revista Bitácora: http://www.contenidos.com/bitacora/index.php3 |